Diciembre 07, 2025
Lo que ganamos (y perdemos) en esas reuniones de 3 o 4 horas con todas las ingenierías
Hay una especie de ritual en los proyectos de ingeniería que todos conocemos:
La junta técnica de coordinación.
Dura tres, a veces cuatro horas.
Estás ahí, con tu laptop, tu café, tu carpeta de planos.
Y escuchas.
Y esperas.
Y aguantas.
Porque aunque tú vas por el sistema contra incendios, tienes que escuchar primero al arquitecto, luego al eléctrico, luego al sanitario, luego al estructurista… y luego, tal vez, te toca hablar.
El lado cansado
Seamos honestos. Estas juntas pueden ser agotadoras.
- No siempre hay orden: A veces se repiten temas, se interrumpen, se mezclan decisiones.
- No siempre hay foco: Se discuten detalles que no te competen, pero que igual debes escuchar.
- No siempre hay tiempo para ti: Llegas preparado para resolver dudas clave… y te toca hablar en los últimos 15 minutos.
Y mientras tanto, tu trabajo se acumula.
Tu concentración se diluye.
Tu energía se va.
¿Vale la pena?
Sí. Aunque no lo parezca, sí.
Porque en esas juntas largas, donde parece que estás perdiendo tiempo, también estás ganando algo que no se mide en minutos:
Contexto.
Lo que ves cuando escuchas
Cuando escuchas al arquitecto, entiendes por qué ese muro no puede moverse.
Cuando escuchas al eléctrico, descubres que hay un cuarto de baterías que no estaba en tu plano.
Cuando escuchas al sanitario, te enteras de que habrá una cisterna adicional que puede ayudarte con el suministro.
Cuando escuchas al estructurista, comprendes que ese entrepiso no soporta cargas adicionales… y que tu gabinete debe ir en otro lado.
Lo que aprendes sin querer
En una junta de coordinación, no solo se toman decisiones.
Se revelan realidades.
- La instalación no es como la imaginaste.
- El cliente cambió de idea.
- El proveedor no entregó lo que prometió.
- El plano no refleja lo que está en obra.
Y si no estás ahí, no te enteras.
Y si no te enteras, diseñas mal.
Y si diseñas mal, corriges tarde.
Y si corriges tarde… pierdes confianza.
El valor oculto: visión integral
Como ingeniero de SCI, tu sistema depende de todos los demás.
No es autónomo.
No es aislado.
Es parte de un ecosistema técnico.
- Necesita agua (sanitario).
- Necesita espacio (arquitectura).
- Necesita energía (eléctrico).
- Necesita estructura (civil).
- Necesita coordinación (todos).
Y en esas juntas largas, aunque no hables mucho, ves cómo se mueve el ecosistema.
Historias que enseñan
Caso 1: El cuarto eléctrico que no estaba en el plano
En una junta de coordinación, el eléctrico mencionó un cuarto de UPS que se había agregado por decisión del cliente.
No estaba en los planos.
Pero iba a tener equipos críticos.
Gracias a esa mención, el ingeniero de SCI decidió incluir un detector de humo adicional y ajustar el recorrido de tubería.
Si no hubiera estado en la junta, no lo habría sabido.
Y el sistema habría quedado incompleto.
Caso 2: El muro que no se podía perforar
El estructurista explicó que un muro de carga no podía recibir perforaciones.
El arquitecto lo había marcado como “paso libre”.
El ingeniero de SCI ya tenía trazado el recorrido de tubería por ahí.
Gracias a esa aclaración, se rediseñó el trayecto antes de entrar a obra.
Se evitó un conflicto.
Se ganó tiempo.
Se protegió la estructura.
Cómo sobrevivir a estas juntas (y aprovecharlas)
1. Lleva tu lista de temas
Ten claro qué necesitas resolver.
Y si no te toca hablar pronto, anótalo y espera el momento.
2. Escucha con intención
No todo te compete, pero todo te afecta.
Escucha para detectar riesgos, oportunidades y cambios.
3. Documenta lo que aprendes
Después de cada junta, escribe lo que cambió, lo que se dijo y lo que debes ajustar.
Tu memoria no basta. Tu bitácora sí.
4. Participa con respeto
Cuando te toque hablar, sé claro, breve y técnico.
No interrumpas. No repitas. No improvises.
5. Agradece el contexto
Aunque sea cansado, agradece estar ahí.
Porque lo que no se dice en tu oficina… se dice en esa sala.
Reflexión final
Las juntas de coordinación no son castigos.
Son ventanas.
A veces se abren lentamente.
A veces dejan pasar ruido.
Pero también dejan entrar luz.
Como ingeniero de SCI, tu trabajo depende de lo que otros hacen.
Y lo que otros hacen, lo entiendes mejor cuando estás presente.
Así que la próxima vez que te toque una junta de tres horas…
Respira.
Escucha.
Aprende.
Porque aunque te canses…
Sales con más claridad.
Y con más herramientas para diseñar mejor.








Deja un comentario