La palabra «certificado» y su distorsión en el ámbito profesional
En el mundo profesional mexicano y latinoamericano, existe una tendencia generalizada a darle un peso desmedido a los certificados de asistencia o participación. Es común encontrar profesionales que presumen estar «certificados en NFPA 13» o «certificados por FM Global», cuando en realidad lo que poseen es simplemente un documento que acredita su asistencia a un curso o seminario.
¿Qué significa realmente estar «certificado»?
El concepto en inglés
En inglés, el término «certification» implica un proceso riguroso de evaluación y acreditación de competencias. Según el Cambridge Dictionary, una certificación es «un documento oficial que establece que una persona ha completado un curso o ha pasado un examen de prueba de habilidades». La palabra clave aquí es «prueba de habilidades» (test of skills).
Una persona realmente certificada en el contexto anglosajón ha demostrado competencia a través de exámenes, evaluaciones prácticas y, en muchos casos, acumulación de experiencia profesional verificable.
La traducción al español
En español, según la Real Academia Española, un certificado es un «documento en que se asegura la verdad de un hecho». Este concepto es más amplio y menos específico que su equivalente en inglés cuando se aplica al ámbito profesional.
La tergiversación en México y Latinoamérica
En nuestro contexto latinoamericano, hemos distorsionado el concepto hasta el punto que cualquier documento que acredite la asistencia a un curso es considerado una «certificación profesional». Esta interpretación errónea ha creado un mercado de cursos que ofrecen «certificaciones» cuando en realidad solo ofrecen:
- Constancias de asistencia
- Diplomas de participación
- Reconocimientos por haber completado horas de formación
Tomemos como ejemplo la NFPA (National Fire Protection Association) o FM Global. Estas organizaciones ofrecen cursos de capacitación donde los participantes reciben un documento al finalizar. Sin embargo, esto no significa que el profesional esté «certificado» para implementar sistemas contra incendios según estas normas o que tenga la autoridad técnica reconocida por estas organizaciones.
La diferencia sustancial
Lo que realmente debería implicar una certificación:
- Evaluación rigurosa de conocimientos
- Demostración práctica de habilidades
- Renovación periódica
- Respaldo de organismos acreditadores reconocidos
Lo que suele ser en México y Latinoamérica:
- Asistencia a un curso (a veces incluso sin evaluación)
- Pago de una cuota
- Recepción de un diploma decorativo
Certificaciones reales
NICET
CFPS
https://www.nfpa.org/es/for-professionals/certification/cfps
CWBSP
https://www.nfpa.org/es/for-professionals/certification/cwbsp
CETRACI
Conclusión
Es crucial que, como profesionales, entendamos la diferencia entre estar verdaderamente certificados y simplemente haber asistido a un curso. El valor real no está en el papel que recibimos, sino en las competencias que desarrollamos y podemos demostrar en la práctica.
Las empresas y organizaciones deberían exigir más que simples «certificados» al momento de contratar profesionales para áreas críticas como la seguridad contra incendios. Asimismo, los profesionales deberíamos buscar programas que realmente evalúen y certifiquen nuestras competencias, no solo nuestra presencia física en un aula.
Es momento de elevar nuestros estándares profesionales y entender que un verdadero certificado debe garantizar conocimientos y habilidades, no solo horas de asistencia.
¿Qué opinas? ¿Has encontrado esta distorsión del concepto de «certificación» en tu campo profesional? Comparte tu experiencia en los comentarios.








Deja un comentario