Octubre 28, 2025
Cuando no leemos bien las especificaciones del cliente… y el proyecto lo paga
Hay frases que marcan un proyecto. Algunas son alentadoras, otras frustrantes. Pero pocas duelen tanto como esta:
“Es la tercera vez que te lo digo.”
No viene con gritos. Viene con decepción. Con la mirada del cliente que ya explicó lo que necesitaba, pero nosotros hicimos lo que sabíamos hacer. Lo que siempre hacemos. Lo que el software genera por default. Lo que la plantilla dice.
Y no lo que el cliente pidió.
El problema no es técnico, es de lectura
En ingeniería contra incendios, trabajamos con normas, planos, cálculos hidráulicos, catálogos y estándares. Pero también trabajamos con especificaciones del cliente. Y ahí es donde muchas veces fallamos.
No porque no sepamos diseñar.
Sino porque no leemos con atención.
Nos llega el documento de requerimientos. Lo hojeamos. Vemos que pide rociadores, gabinetes, detectores.
Y asumimos: “Ya sé cómo se hace esto.”
Pero no verificamos si lo que el cliente pide está alineado con la norma.
No preguntamos si hay condiciones especiales.
No cruzamos lo que nos piden con lo que se puede hacer.
Caso real: el gabinete que no debía estar ahí
En una instalación comercial, el cliente pidió gabinetes contra incendios en cada nivel.
El equipo de ingeniería los colocó en todos los pisos, incluyendo el mezzanine.
Pero ese nivel tenía una restricción arquitectónica: no debía haber instalaciones visibles.

El cliente lo había escrito.
Lo había dicho en la junta.
Lo había repetido en el correo.
Y cuando vio el plano final, dijo:
“Es la tercera vez que te lo digo.”
¿Qué pasó?
- Se asumió que todos los niveles debían tener gabinete.
- No se cruzó la especificación con la norma ni con el plano arquitectónico.
- No se comentó la restricción en los primeros días.
- Se entregó el plano final… y el cliente se sintió ignorado.
🧠 ¿Qué deberíamos haber hecho?
- Leer con atención las especificaciones del cliente.
No solo lo técnico, también lo contextual. - Cruzar cada requerimiento con la norma aplicable.
¿Lo que pide el cliente está permitido? ¿Es seguro? ¿Es viable? - Hacer comentarios desde el día uno.
Si algo no se puede por norma, se dice al inicio.
No en la entrega final.
Porque ahí el cliente dirá:
“¿Y por qué no me dijiste?”
Otro caso: el rociador que no era necesario
En una oficina corporativa, el cliente pidió rociadores en todos los espacios.
El equipo los colocó incluso en los baños individuales.
Pero según la norma, esos espacios no requerían rociadores.

Cuando se comentó, ya era tarde.
El cliente había pagado el diseño.
Y dijo:
“¿Por qué no me dijiste que no era necesario?”
¿Qué está en juego?
- Tiempo de diseño
- Costos de instalación
- Confianza del cliente
- Cumplimiento normativo
- Imagen profesional
¿Cómo evitarlo?
Aquí algunas prácticas que pueden marcar la diferencia:
1. Lectura técnica activa
No solo leer, sino interpretar.
Subrayar lo crítico. Preguntar lo ambiguo. Confirmar lo dudoso.
2. Matriz de requerimientos vs norma
Una tabla simple:
| Requerimiento del cliente | Norma aplicable | ¿Cumple? | Comentario técnico |
Esto permite detectar desde el inicio lo que no se puede, lo que se debe ajustar y lo que se debe explicar.
Aquí te dejo el descargable de la matriz.
3. Junta de aclaraciones técnica
Antes de diseñar, reunirse con el cliente para validar cada punto.
No es burocracia. Es prevención.
4. Comentarios tempranos
Si algo no se puede por norma, se dice en la primera semana.
No en la entrega final.
Porque ahí ya no es corrección. Es frustración.
Reflexión final
En ingeniería contra incendios, no basta con saber diseñar.
Hay que saber escuchar.
Y saber leer.

Las especificaciones del cliente no son sugerencias.
Son parte del contrato técnico.
Y si no las cumplimos, no es porque no sepamos…
Es porque no prestamos atención.
La próxima vez que escuches:
“Es la tercera vez que te lo digo.”
Detente.
Revisa.
Y asegúrate de que sea la última vez.








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