Cuando el orgullo pesa más que la norma: sesgos y bloqueos en proyectos de sistemas contra incendios

Septiembre 21, 2025

En el mundo del diseño y la consultoría de sistemas contra incendios (SCI), solemos pensar que los conflictos técnicos se resuelven con números, normas y cálculos. La realidad es mucho más compleja: detrás de cada plano, memoria de cálculo o revisión hay seres humanos, con emociones, experiencias y, por supuesto, sesgos cognitivos.

En ocasiones, nos encontramos con consultores, clientes o incluso colegas que, más allá de la técnica, muestran una resistencia fuerte hacia nuestras propuestas. No importa cuántas veces expliquemos los fundamentos normativos o cómo demostremos con cálculos que el diseño cumple: la conversación se enreda, la tensión crece y parece que nada de lo que hacemos es suficiente.

Esto no siempre se trata de errores técnicos. Muchas veces entran en juego sesgos y emociones que todos, como ingenieros, debemos aprender a identificar y manejar.

¿Qué está pasando realmente?

Cuando un consultor o revisor se cierra a nuestras propuestas, a pesar de que están bien fundamentadas, es probable que se combinen varios fenómenos psicológicos:

  1. Efecto Backfire (o efecto rebote).
    Ocurre cuando, al presentar evidencia que contradice la postura de alguien, en lugar de cambiar de opinión, esa persona se aferra todavía más a su idea inicial. Es decir, cuanto más pruebas damos, más resistencia recibimos.
  2. Orgullo herido.
    En un entorno técnico, cuando señalamos que otro profesional está equivocado, aunque lo hagamos con fundamentos, puede percibirse como una amenaza a su reputación o experiencia. El orgullo puede convertirse en un muro más fuerte que cualquier argumento normativo.
  3. Sesgo de hostilidad.
    Este sesgo nos hace interpretar las acciones de los demás como hostiles o en contra nuestra, aunque en realidad no lo sean. Una vez que alguien nos etiqueta como “el equipo problemático” o “los que no cumplen”, cualquier acción futura será vista bajo esa lente negativa.
  4. Sesgo de confirmación.
    Una vez que un consultor cree que nuestro trabajo es deficiente, tenderá a buscar pruebas que confirmen esa idea (como señalar pequeños errores o malinterpretaciones), ignorando lo que sí está correcto.

Señales para detectar que estamos ante este problema

¿Cómo saber si estamos frente a un caso de orgullo herido, efecto backfire o sesgo de hostilidad? Aquí algunas señales:

  1. Comentarios que ya no son técnicos.
    Cuando la retroalimentación pasa de “el cálculo no cumple con NFPA 13” a frases como “este equipo nunca atiende los puntos”, ya no se está discutiendo el plano, sino la reputación del equipo.
  2. Comparaciones con otros.
    “Con el contratista anterior no tuve problemas.” Este tipo de frases son una clara señal de que el tema dejó de ser técnico y se volvió personal.
  3. Resistencia a cualquier explicación.
    No importa cuántos fundamentos, tablas o secciones de norma mostremos: la respuesta siempre será negativa o evasiva.
  4. Escalada hacia niveles superiores.
    Cuando el consultor busca directamente al cliente final o a instancias globales para “brincarse” al equipo, estamos ante una ruptura de confianza que va más allá del diseño.

Cómo actuar ante estas situaciones

La parte difícil es que no podemos controlar las emociones del otro, pero sí podemos controlar nuestra forma de responder. Aquí algunas estrategias que ayudan:

  1. Separar el ego de la técnica.
    Aunque tengamos la certeza de que nuestro cálculo es correcto, repetir “nosotros estamos bien y él no” solo alimenta la confrontación. La clave es explicar sin invalidar al otro: “Este criterio cumple con la NFPA 13, sección tal, por eso proponemos esta solución.”
  2. Plantear dos caminos.
    Uno o el otro:
    • Camino 1: defender lo correcto sin señalar que el otro está equivocado.
    • Camino 2: hacer lo que pide el consultor (aunque sepamos que no es lo ideal), pero dejar claramente documentado en los planos que se hace “a solicitud expresa del consultor”. Así, el riesgo se transfiere y no compromete nuestra responsabilidad profesional.
  3. Buscar un mediador.
    En estos casos, alguien del lado del cliente (por ejemplo, un gerente global o de seguridad) puede fungir como “traductor” entre las dos posturas. Si esa persona entiende los cálculos y las normas, es más fácil que la conversación regrese al plano técnico.
  4. Cuidar la comunicación.
    En vez de responder con documentos extensos y llenos de gráficas que pocos entenderán, es mejor elaborar resúmenes claros para el cliente. Si un gerente no técnico comprende el diseño, tendrá más confianza en nosotros que en las críticas del consultor.
  5. Practicar la humildad profesional.
    Reconocer que como diseñadores podemos ser soberbios (porque sabemos que nuestro cálculo es correcto) es el primer paso. La humildad no significa ceder en lo técnico, sino comunicar de forma que el otro no se sienta atacado.

Reflexión final

Los proyectos de sistemas contra incendios no se ganan solo en AutoCAD, Revit o en los cálculos hidráulicos. También se ganan en la gestión de relaciones humanas, donde los sesgos y emociones pesan tanto como las normas.

El reto para nosotros como ingenieros es aprender a identificar cuándo la discusión dejó de ser técnica y se convirtió en un tema de orgullo, percepción o sesgos. Detectarlo a tiempo nos permite cambiar la estrategia: dejar de “probar que tenemos la razón” y enfocarnos en “cómo logramos que el proyecto avance de manera segura”.

Porque al final, más allá de quién tuvo la razón en una junta, lo que está en juego es la seguridad de las personas y la protección de las instalaciones. Y ese objetivo debe estar siempre por encima de cualquier ego.

En resumen: cuando un consultor parece cerrarse a nuestras propuestas, puede estar bajo el efecto backfire, con orgullo herido o sesgo de hostilidad. Detectarlo a tiempo (comentarios personales, comparaciones, resistencia y escalada) nos permite actuar con estrategias claras: separar el ego, documentar, mediar y comunicar mejor.

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soy Eduardo

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Este blog une dos pasiones: la seguridad contra incendios y la psicología. Creo que la verdadera prevención nace cuando entendemos cómo pensamos y actuamos frente al riesgo. Aquí encontrarás consejos prácticos, historias y reflexiones para cuidar tanto tu entorno como tu mente.

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