Cuidado con lo que mueves:

Julio 25, 2025

La importancia de la supervisión en sistemas contra incendios durante remodelaciones

Cuando se habla de remodelar una tienda, modernizar un almacén o hacer mejoras en una planta industrial, normalmente se piensa en nuevas luminarias, mobiliario, racks, acabados o sistemas eléctricos. Lo que rara vez se considera —al menos al principio— es cómo estos cambios afectan el sistema contra incendios existente, especialmente cuando se trata de rociadores automáticos.

Y es que en la mayoría de los casos, los sistemas de protección contra incendios no se tocan. No están en el alcance. Nadie los va a modificar. Pero sin querer (o sin saber), se afectan.

¿Qué puede salir mal?

Mucho. Y muy fácilmente. Aquí te presento algunos de los errores más comunes que se cometen cuando no hay una supervisión especializada de los sistemas contra incendios durante una obra de mejora o adecuación:

1. Obstrucción de rociadores

Los nuevos racks, anuncios colgantes, ductos de aire acondicionado o luminarias LED se colocan sin verificar la ubicación de los rociadores. ¿El resultado? El patrón de descarga del rociador queda bloqueado. Un rociador obstruido no podrá apagar ni controlar un incendio en su área de cobertura. Es un riesgo real y grave.

2. Pintar los rociadores

Este es un clásico. Se pinta el plafón o se aplica pintura en spray sin proteger los rociadores. Un rociador pintado, por mínimo que parezca, debe reemplazarse, según NFPA 25. No es estético, es funcional. La pintura puede afectar el mecanismo térmico y provocar fallos al activarse.

3. Cubrir rociadores con cajas, lonas o plafones

Algunas remodelaciones, especialmente temporales, llevan a cubrir los rociadores para protegerlos del polvo o porque “estorban estéticamente”. A veces los ocultan con falsos plafones o decoraciones navideñas. Aunque estén ahí físicamente, ya no están operando como deberían.

4. Obstrucción o reubicación incorrecta de gabinetes y extintores

En obras pequeñas se cambian los muebles, se tapan gabinetes con mercancía o se “guardan” extintores detrás de un exhibidor. En otros casos se reubican sin notificarlo ni señalizarlo. Ante una emergencia, el tiempo para localizar un extintor o una manguera puede marcar la diferencia.

5. Eliminar áreas de acceso al sistema

Con nuevos acabados o muros se han llegado a cubrir gabinetes de válvulas, registros de prueba o incluso cuartos de bombas. Si no están accesibles, el sistema queda comprometido. Un sistema que no se puede operar, tampoco se puede probar ni mantener.

¿Por qué ocurre esto?

Principalmente, por desconocimiento.

Los equipos de obra civil, eléctricos, mecánicos o de mobiliario no están obligados a saber cómo funciona un sistema de rociadores automáticos. Ellos están ejecutando su parte del proyecto. Y si no hay un supervisor técnico que esté observando los impactos colaterales sobre el sistema contra incendios, estos errores pasan desapercibidos.

El problema se agrava cuando no se hacen inspecciones tras la obra. El sistema se da por hecho. “Ahí está, no lo tocamos”. Pero sí lo tocaron, aunque no se dieron cuenta.

La importancia de la supervisión técnica

En este tipo de proyectos, contar con una supervisión especializada en protección contra incendios puede evitar errores costosos o riesgos inaceptables.

Un supervisor capacitado:

  • Verifica que no haya obstrucciones a los rociadores ni cambios que afecten su cobertura.
  • Se asegura de que no se pinten, cubran o desconecten dispositivos.
  • Confirma que todos los equipos (gabinetes, válvulas, extintores) estén visibles, señalizados y accesibles.
  • Coordina con contratistas para mover instalaciones si es necesario sin poner en riesgo la protección.
  • Puede realizar (o solicitar) una inspección post-obra conforme a NFPA 25 para garantizar la funcionalidad del sistema.

Recomendaciones finales

Si estás por iniciar una remodelación o mejora en una instalación con sistema contra incendios existente, toma en cuenta lo siguiente:

  1. Haz una revisión inicial del sistema antes de iniciar obra.
  2. Define claramente los límites del alcance de cada especialidad, incluyendo qué sí y qué no se puede tocar del sistema de protección.
  3. Incluye en tu equipo de obra una persona con conocimientos en protección contra incendios.
  4. Después de la obra, solicita una inspección y prueba del sistema.
  5. No minimices los “detallitos”. Un rociador mal colocado o pintado puede costarte millones si hay un incendio.

 Conclusión

El sistema contra incendios no es “algo que se pone una vez y se olvida”. Es un sistema vivo, sensible a cualquier cambio que ocurra en su entorno. Y aunque no esté dentro del alcance del proyecto, sí puede ser afectado por lo que se haga cerca de él.

Una remodelación mal vigilada puede convertir un sistema funcional en un sistema inútil. Y lo peor de todo: no lo notarás… hasta que ocurra un incendio.

Supervisa. Revisa. Cuida.
El sistema ya existe, pero depende de ti que siga protegiendo.

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soy Eduardo

¡Hola! Me alegra que estés aquí.
Este blog une dos pasiones: la seguridad contra incendios y la psicología. Creo que la verdadera prevención nace cuando entendemos cómo pensamos y actuamos frente al riesgo. Aquí encontrarás consejos prácticos, historias y reflexiones para cuidar tanto tu entorno como tu mente.

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