13 Junio 2025
Cuando pensamos en diseñar o instalar un sistema contra incendios, lo primero que viene a la mente son cálculos hidráulicos, planos, tuberías, bombas, sensores, válvulas y códigos como NFPA. Pero pocas veces nos detenemos a pensar que cada línea en el plano, cada válvula seleccionada y cada equipo instalado representa una decisión con peso moral, ético, social y personal.
Porque al final del día, diseñar un sistema de protección contra incendios no es solo cumplir con una norma… es proteger vidas, bienes y continuidad de negocios.
Y esa responsabilidad, aunque técnica, es profundamente humana.
Los valores que intervienen
1. Valor ético
Es la decisión de hacer lo correcto incluso cuando nadie te observa.
Cuando el presupuesto aprieta, cuando el cliente presiona, cuando la fecha de entrega se acerca… ¿qué haces?
2. Valor moral
Es la conciencia de que nuestras acciones tienen un impacto en el bienestar de los demás.
No es solo “instalar algo bien”, es asegurarte de que funcione cuando se necesite.
3. Valor social
Es comprender que un diseño no afecta solo al cliente, sino al personal del edificio, a los vecinos, a los bomberos que intervendrán y a toda la comunidad que podría verse afectada por un incendio.
4. Valor profesional/personal
Es ese orgullo que sientes cuando sabes que diseñaste o instalaste algo que protege. No es un sistema… es tu nombre firmado en la pared.

Cinco ejemplos reales (o demasiado comunes)
1. El rociador «más barato»
Situación:
El diseño requiere un rociador ESFR K11.2, pero en bodega tienen stock de rociadores K5.6.
La presión del cliente es: “usa el que hay, el inspector ni lo nota”.
Valor en juego: Ética profesional.
Decisión correcta:
Negarse. El rociador K5.6 no tiene la capacidad de descarga ni cobertura para el riesgo.
La diferencia puede representar una vida o una pérdida total.
Reflexión:
Usar un componente inferior por conveniencia es sabotear el diseño desde dentro.
2. La bomba “casi igual”
Situación:
En obra, se descubre que la bomba contra incendios suministrada no es la del catálogo: es más pequeña, pero “parecida”.
El proveedor asegura: “tiene el mismo caudal, solo que a menos presión”.
Valor en juego: Moral.
Decisión correcta:
Exigir la bomba correcta o recalcular completamente el sistema.
Una bomba que no cumple puede fallar en el momento crítico.
Reflexión:
Aceptar una bomba diferente es asumir que nunca habrá fuego. Pero si lo hay, el error es mortal.
3. La ubicación “temporal” del detector
Situación:
Un detector de humo no cabe donde debería ir. El instalador propone ponerlo 2 metros más allá. “Es momentáneo, luego lo movemos.”
Valor en juego: Personal (integridad).
Decisión correcta:
No aceptar desviaciones que comprometan el funcionamiento. Rediseñar o coordinar el espacio.
Reflexión:
“Temporal” en la construcción, muchas veces significa para siempre. Y ese detector mal colocado puede no detectar a tiempo.
4. El plano “modificado sin avisar”
Situación:
El cliente o un contratista cambia la distribución del mobiliario (racks, oficinas, muros), pero no se actualiza el diseño contra incendios.
“Ya está instalado así, ni modo.”
Valor en juego: Social.
Decisión correcta:
Solicitar una revalidación del sistema o emitir un informe técnico que indique que la cobertura fue afectada.
Reflexión:
Un plano no actualizado puede convertir un buen sistema en un sistema inútil.
5. El cálculo “con datos inventados”
Situación:
El hidrante municipal no tiene datos. El proyectista inventa una presión “estimada” para avanzar.
Valor en juego: Ético + profesional.
Decisión correcta:
Solicitar pruebas reales o asumir presiones mínimas y más conservadoras.
Jamás inventar datos.
Reflexión:
Un cálculo erróneo no se ve en papel… hasta que el sistema falla.
¿Por qué se dan estas decisiones?
Porque vivimos en un entorno con:
- Presión por entregar rápido.
- Clientes que no entienden la importancia del sistema.
- Costos que buscan reducir cada tornillo.
- Supervisiones relajadas o inexistentes.
Pero nada de eso excusa comprometer el diseño.
Si algo falla… nadie dirá “es que el cliente lo pidió así”. Dirán: “¿Quién lo hizo?”
Conclusión: Lo que dejamos (o no) en los planos
Un sistema contra incendios bien diseñado puede no activarse nunca… y aún así haber valido cada peso y cada decisión correcta.
Porque su valor está en estar listo, en cada segundo, en cada centímetro, para proteger lo que importa.
Cuando diseñas, instalas o supervisas un sistema contra incendios, estás decidiendo qué valoras más: el corto plazo o la vida humana.
👉 Lo ético no siempre es lo fácil.
👉 Lo correcto no siempre es lo más rentable.
👉 Pero cuando todo falla y se activa la alarma… sólo queda lo que hiciste bien.
Así que la próxima vez que elijas una bomba, ubiques un detector o revises un plano, piensa en los valores que estás firmando con cada clic.
Y si no lo haces por ti… hazlo por los que nunca verán ese plano, pero dependerán de él.








Deja un comentario