Abril 2025
En la teoría, todo puede parecer claro y estructurado. Pero en la práctica, el diseño de un sistema contra incendios se enfrenta a restricciones reales, como espacios reducidos, interferencias con otras disciplinas, normativas locales poco claras o recursos limitados. Aquí es donde entra el pragmatismo, una filosofía que, bien entendida, puede marcar la diferencia entre un diseño ideal y uno realmente ejecutable.
¿Qué es el pragmatismo?
El pragmatismo es una corriente filosófica que valora la utilidad, funcionalidad y resultados concretos por encima de la teoría pura. En otras palabras, lo que funciona en la práctica tiene más valor que lo que suena perfecto en papel.
Aplicado a la ingeniería, el pragmatismo nos invita a tomar decisiones basadas en la realidad del proyecto, el contexto técnico, los recursos disponibles y los objetivos de seguridad, más allá de una aplicación rígida o literal de normas o diseños tipo.
3 formas de aplicar el pragmatismo en la ingeniería de SCI
Diseñar para construir, no solo para cumplir la norma
Cumplir NFPA o la normativa local es esencial, pero no basta. Un diseño pragmático es aquel que puede construirse realmente, sin generar conflictos con otras disciplinas o elementos arquitectónicos.
Ejemplo: un cálculo hidráulico puede ser perfecto, pero si el diseño no considera que una viga atraviesa la línea principal, el sistema no se instalará como fue diseñado.
Adaptarse a lo que hay, sin sacrificar funcionalidad
En proyectos existentes o remodelaciones, muchas veces no es posible instalar lo «ideal». El pragmatismo permite buscar soluciones equivalentes o adaptadas, como el uso de rociadores con cobertura extendida, válvulas en lugares accesibles o soportes especiales.
Diseñar desde lo que hay, no desde lo que me gustaría tener.
Buscar soluciones seguras y justificables, aunque no sean típicas
Cuando una solución estándar no es viable, el diseño puede apoyarse en alternativas válidas, documentadas y justificadas técnicamente, aunque no estén en el «capítulo más usado» del código. La clave es proteger la vida y cumplir el objetivo del sistema, no seguir una plantilla rígida.
Ejemplo: usar una válvula de diluvio por segmentos cuando el riesgo es intermitente y se necesita control independiente.
Ejemplos del pragmatismo en acción
Ejemplo 1: Proyecto de nave industrial con ESFR
En teoría, el diseño pedía rociadores ESFR a 12 m de altura. En la práctica, el cliente no contaba con presión suficiente y no había espacio para instalar una bomba de 2,000 gpm. El diseño pragmático planteó dividir el área en zonas con rociadores estándar de cobertura especial + detección temprana, garantizando protección sin forzar lo imposible.
Ejemplo 2: Centro comercial con restricciones arquitectónicas
El diseño original solicitaba rociadores en falso plafón cada 3 m, pero la arquitectura tenía luminarias empotradas que interferían con la cobertura. El equipo propuso una redistribución de los rociadores y el uso de rociadores de cobertura más amplios sin dejar de cubrir lo requerido por norma. Resultado: seguridad, estética y viabilidad de instalación.
Conclusión
El pragmatismo no es improvisación: es inteligencia técnica aplicada con criterio. Un ingeniero pragmático sabe que su función no es solo dibujar planos que cumplan normas, sino resolver problemas reales, en entornos reales, con recursos reales, sin perder de vista el propósito principal: proteger vidas y propiedades.
Recordemos que siempre debemps cumplir con las normas aplicables, el pragmatismo nos ayuda a salir adelante en las situaciones complejas.
Aplicar el pragmatismo en el diseño de sistemas contra incendios es una forma de ser eficiente, confiable y profesional. Porque en este campo, no basta con saber diseñar… hay que saber cómo se va a construir, operar y mantener lo que se diseña.








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