¿Por qué contratan al más barato… y después llaman al que sabe?

Noviembre 23, 2025

Una reflexión sobre el valor en los sistemas contra incendios

En México —y en muchos otros países— es común escuchar la misma historia:
Una empresa inicia un proyecto de sistemas contra incendios, compara varias propuestas, y al final elige al contratista o diseñador más barato. Todo parece ir bien… hasta que el sistema no cumple la norma, el proyecto se retrasa, o la autoridad lo rechaza. Entonces llaman a alguien más especializado, y muchas veces llegamos nosotros.

Pero cuando llegamos, nos encontramos con un reto adicional: no solo tenemos que rehacer el proyecto con prisas, sino que también enfrentamos la percepción de que “nosotros estamos retrasando todo”, cuando en realidad entramos tarde a una situación ya comprometida.

La pregunta es: ¿por qué pasa esto?

1. El sesgo del precio: creer que barato = suficiente

En la toma de decisiones existe un fenómeno conocido como sesgo del costo inmediato: las personas tienden a elegir la opción más barata en el corto plazo, incluso si eso implica pagar más en el largo plazo.

En proyectos de protección contra incendios esto es crítico. El cliente ve un plano, un cálculo o una cotización, pero muchas veces no entiende los detalles técnicos ni normativos. Como las propuestas se ven “similares” en papel, la variable más visible para decidir es el precio.

2. La falsa sensación de ahorro

Un sistema contra incendios no es un mueble ni una remodelación. No se trata de que “se vea bonito”, sino de que funcione bajo presión, cumpla norma y salve vidas.

Cuando se contrata al más barato, el “ahorro” inicial se convierte en:

  • Rediseños (porque la ingeniería estaba incompleta o mal calculada).
  • Recompras de materiales (porque lo instalado no cumple).
  • Retrasos en obra (porque la autoridad o la aseguradora rechazan el sistema).
  • Desgaste con el cliente final (porque la confianza se rompe).

Al final, el proyecto puede costar el doble o el triple de lo que se hubiera invertido con una ingeniería bien fundamentada desde el inicio.

3. ¿Por qué nos culpan cuando llegamos tarde?

Aquí entra otro sesgo: el sesgo de proximidad. El cerebro humano tiende a asociar el problema con lo que está ocurriendo en ese momento.

Cuando nosotros llegamos al rescate, ya hay prisa, presión y cansancio. Aunque no hayamos generado el problema, somos “la cara” que el cliente ve en ese instante. Y por lo tanto, la frustración se proyecta hacia nosotros.

4. Las implicaciones para la industria

Este ciclo de elegir barato → fallar → llamar al experto genera varios efectos negativos:

  • Desgasta a los clientes y retrasa proyectos.
  • Da una mala imagen de la industria de protección contra incendios.
  • Minimiza la importancia de la ingeniería bien hecha.
  • Pone en riesgo vidas y patrimonio mientras se corrigen los errores.

5. ¿Cómo podemos romper este ciclo?

En nuestra experiencia, la solución no es “criticar al que cobra barato”, sino educar al cliente para que entienda qué está comprando realmente. Algunas ideas:

  1. Transparencia en el diseño
    Explicar siempre con sustento normativo (NFPA, NOM, FM Global). Mostrar qué respalda cada decisión.
  2. Comparar manzanas con manzanas
    Ayudar al cliente a diferenciar una propuesta incompleta de una integral. Un cálculo aislado no es igual a una ingeniería con memoria técnica, planos y respaldo normativo.
  3. Historias de casos reales
    Compartir ejemplos (sin nombres) de proyectos donde lo barato salió caro. Esto sensibiliza más que una lista de normas.
  4. Explicar el costo oculto del retraso
    Un mes de retraso en producción o en apertura de una planta puede costar más que toda la diferencia de honorarios entre un buen despacho y uno barato.
  5. Comunicación clara al entrar tarde
    Cuando nos llaman de último minuto, explicar desde el inicio: “Nuestro trabajo comienza ahora. El retraso no es de nosotros, sino del rediseño que hay que realizar. Vamos a ayudarlos a salir adelante.”

6. Reflexión final

Contratar al más barato puede parecer un ahorro inmediato, pero en sistemas contra incendios es jugar con fuego. El valor real de un despacho especializado no está en el precio de la propuesta, sino en la tranquilidad de saber que el sistema funcionará cuando más se necesite.

Y si nos llaman tarde, lo mejor que podemos hacer como ingenieros es mantener la calma, explicar con claridad y recordar que nuestro papel no es ganar la discusión, sino entregar seguridad y confianza al cliente.

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soy Eduardo

¡Hola! Me alegra que estés aquí.
Este blog une dos pasiones: la seguridad contra incendios y la psicología. Creo que la verdadera prevención nace cuando entendemos cómo pensamos y actuamos frente al riesgo. Aquí encontrarás consejos prácticos, historias y reflexiones para cuidar tanto tu entorno como tu mente.

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