Septiembre 26, 2025
En cualquier organización, la voz de la autoridad suele tener un peso determinante. Ingenieros, supervisores o directores son vistos como expertos cuya opinión no debe cuestionarse. Sin embargo, esta confianza absoluta puede convertirse en un arma de doble filo.
Este fenómeno se conoce como sesgo de autoridad: la tendencia a aceptar como correctas las ideas o decisiones de una figura de poder sin cuestionarlas ni validar la evidencia. En sistemas contra incendios (SCI), este sesgo no solo afecta la eficiencia de un proyecto, sino que también puede poner en riesgo vidas.
¿Qué es el sesgo de autoridad?
El sesgo de autoridad es un atajo mental que usamos para ahorrar esfuerzo en la toma de decisiones: si alguien con experiencia o poder lo dice, debe estar bien.
Ejemplo:
- En una junta, el director afirma: “Ese diseño es seguro.”
- Nadie revisa los cálculos, porque la figura de autoridad ya lo validó.
El problema es que la experiencia o el cargo no garantizan infalibilidad. Todos podemos cometer errores, incluso los expertos.
Origen del sesgo de autoridad
La psicología social lo estudió ampliamente en el famoso experimento de Stanley Milgram (1961). Allí se comprobó que la mayoría de las personas obedecen instrucciones de figuras de autoridad incluso cuando entran en conflicto con su juicio moral.
En ingeniería y seguridad, este sesgo se manifiesta cuando se confunde jerarquía con certeza técnica.
Riesgos en los sistemas contra incendios
- Diseños mal validados
Aprobar planos porque “así siempre se ha hecho” sin verificar con normas NFPA o cálculos hidráulicos puede generar sistemas ineficientes. - Falsa seguridad
Creer que el visto bueno de un directivo equivale a cumplimiento normativo puede derivar en fallas durante una inspección o, peor aún, en una emergencia real. - Bloqueo de innovación
Cuando se acepta la opinión de la autoridad sin discusión, se limita la creatividad y el aporte de ingenieros jóvenes o especialistas.
Ejemplo realista
Imagina que en un proyecto se propone instalar una bomba contra incendios de cierta capacidad.
- El director asegura: “Con 250 gpm es más que suficiente, yo lo he visto en muchos edificios.”
- Nadie se atreve a cuestionar.
- Al final, los cálculos hidráulicos muestran que se requerían 500 gpm.
El sesgo de autoridad podría haber dejado al edificio con una protección insuficiente.
Cómo contrarrestar el sesgo de autoridad
Validar con datos y normas: no basta con que “alguien lo diga”. Verificar cálculos y referencias normativas es indispensable.
Fomentar la cultura de la pregunta: un buen líder no teme que lo cuestionen, al contrario, promueve la revisión.
Documentar decisiones técnicas: si algo se aprueba por jerarquía, debe quedar justificado en un documento técnico.
Dar voz a todos los niveles: muchas veces, un ingeniero junior detecta detalles que un gerente pasa por alto.
Aplicación práctica en juntas de ingeniería
- Alguien propone una solución.
- Antes de aprobar, se pregunta: “¿Está respaldado por cálculos, normas o experiencias comprobadas?”
- Si la respuesta es “porque lo dijo el director”, se enciende la alerta.
De esta manera, se asegura que las decisiones sean técnicas y no solo jerárquicas.
Reflexión
El sesgo de autoridad no significa que debamos desconfiar de las figuras de experiencia, sino recordar que nadie está por encima de la verificación técnica y normativa.
En seguridad contra incendios, el peor error es asumir que algo es correcto solo porque lo dijo “el experto”.
Conclusión
Cuestionar, verificar y validar no son actos de rebeldía, sino de responsabilidad profesional. El sesgo de autoridad puede llevar a fallas graves, pero combatirlo fortalece la calidad de los proyectos y la seguridad de las personas.
Pregúntate: ¿apruebas decisiones por datos o solo porque alguien con jerarquía lo dijo?








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